Espacio confidencial donde el adolescente puede hablar sin miedo a ser juzgado
La adolescencia es una de las etapas más intensas y complejas del desarrollo. Los cambios físicos, emocionales e identitarios se producen todos a la vez, y no siempre hay palabras para explicar lo que se siente. Lo que desde fuera puede parecer rebeldía, aislamiento o mal humor, muchas veces es una llamada de atención de alguien que no sabe cómo pedir ayuda.
En terapia con adolescentes, el vínculo lo es todo. No soy una figura de autoridad ni alguien que va a juzgarles ni a darles lecciones: soy un espacio donde pueden hablar con libertad de lo que les preocupa, les duele o les confunde, sin miedo a decepcionar a nadie. Trabajo desde el respeto absoluto a su mundo, a su ritmo y a su forma de ver las cosas, con el objetivo de que desarrollen herramientas propias para gestionar sus emociones y sus relaciones.
Mi experiencia con adolescentes abarca un amplio espectro: ansiedad, baja autoestima, problemas de identidad, dificultades en las relaciones sociales, uso problemático de las redes sociales, acoso escolar y mucho más. Cada proceso se diseña a medida, porque no hay dos adolescentes iguales.
Algo que ocurre con frecuencia es que los adolescentes se muestran más receptivos a la terapia online que a la presencial. Hablar desde su propio espacio, con su dispositivo, reduce la sensación de exposición y les da una sensación de control que facilita la apertura. Las sesiones se realizan por videollamada de forma completamente confidencial.
Para adolescentes de entre 12 y 18 años que estén atravesando dificultades emocionales, relacionales o conductuales. También para familias que notan cambios preocupantes en su hijo o hija y no saben cómo acercarse. En muchos casos, trabajar con el adolescente de forma individual se combina con sesiones de orientación a los padres para que el acompañamiento desde casa también evolucione.
Si eres padre o madre y estás leyendo esto, probablemente llevas un tiempo preocupado sin saber muy bien cómo ayudar. Y si eres tú el adolescente que ha llegado hasta aquí, me alegra que estés buscando algo diferente. En terapia no hay que tener todo claro antes de empezar, ni saber exactamente qué está pasando. A veces el primer paso es simplemente aparecer y ver si hay un espacio donde uno se siente cómodo. Ese espacio existe, y está disponible desde cualquier lugar de España.
Espacio confidencial donde el adolescente puede hablar sin miedo a ser juzgado
Enfoque adaptado a su edad, su lenguaje y su mundo
Ayuda a gestionar emociones, relaciones y conflictos internos
Formato online que los adolescentes aceptan con mayor facilidad
Orientación paralela a padres para acompañar mejor desde casa
Más de 14 años de experiencia trabajando con población adolescente
Trabajo con adolescentes a partir de los 12 años. A partir de esa edad, la terapia individual tiene sentido porque el adolescente ya tiene suficiente capacidad de introspección y puede beneficiarse de un espacio propio. Para niños más pequeños, el trabajo se realiza a través del servicio de psicología infantil.
Sí. Al ser menor de edad, es necesario el consentimiento de los padres o tutores legales para iniciar el proceso terapéutico. Dicho esto, la confidencialidad con el adolescente es un pilar fundamental del trabajo: lo que habla en sesión no se comparte con los padres salvo que exista un riesgo real para su seguridad.
No de forma sistemática. Las sesiones son del adolescente y para el adolescente. Sin embargo, en determinados momentos del proceso puede ser útil incluir sesiones de orientación a padres, para que el acompañamiento desde casa vaya en la misma dirección que el trabajo terapéutico. Siempre se hace con el conocimiento y, en la medida de lo posible, el acuerdo del propio adolescente.
Es una de las preguntas más frecuentes. Lo más importante es no imponerlo como un castigo ni como algo que "le pasa a él". Presentarlo como un espacio de apoyo, sin etiquetas, suele funcionar mejor. En ocasiones, una primera sesión exploratoria sin compromiso ayuda a que el adolescente pierda el miedo. Si quieres, podemos hablar primero tú y yo para valorar cómo abordarlo.
Los motivos de consulta más frecuentes son ansiedad, baja autoestima, problemas de identidad, dificultades en las relaciones sociales y de amistad, conflictos familiares, uso problemático de redes sociales y acoso escolar. También trabajo con adolescentes que atraviesan duelos, rupturas o situaciones familiares complejas como separaciones.
Completamente. Las sesiones se realizan a través de una plataforma segura y confidencial. Además, muchos adolescentes se sienten más cómodos hablando desde su propio espacio que acudiendo a una consulta física, lo que en la práctica facilita la apertura y la confianza desde el principio del proceso.
El precio por sesión es de 65 €. Las sesiones se realizan por videollamada y tienen una duración de 55 minutos. Este formato suele funcionar especialmente bien con los adolescentes, ya que se sienten cómodos en un entorno digital que les resulta natural.