Intervención temprana que reduce el impacto emocional a largo plazo
Los niños no siempre tienen palabras para explicar lo que les pasa. Lo expresan a través del comportamiento, del juego, de los síntomas físicos o de los cambios en su humor y su conducta. Cuando algo no está bien en el mundo emocional de un niño, su entorno lo nota antes de que él pueda contarlo.
La psicología infantil trabaja con el niño desde su propio lenguaje. No se trata de sentarse a hablar como en la terapia adulta: se trata de crear un espacio donde el niño pueda expresarse con libertad, procesar lo que vive y desarrollar recursos emocionales que le acompañarán toda la vida. Cuanto antes se aborda una dificultad emocional en la infancia, menor es el impacto que tiene a largo plazo.
Trabajo con niños desde los 4 años, adaptando siempre el enfoque y las técnicas a su edad y momento evolutivo. Mi experiencia clínica con población infantil abarca miedos y fobias, ansiedad, dificultades de conducta, problemas de adaptación, duelo, trauma y dificultades en el entorno escolar, entre otros.
La terapia infantil online requiere una adaptación específica para que funcione bien. Las sesiones están diseñadas para ser dinámicas, visuales y participativas, utilizando recursos digitales adaptados a cada edad. Los niños, en general, se adaptan con mucha facilidad al formato online, y trabajar desde casa puede incluso facilitar que se sientan más seguros y relajados.
Para niños y niñas de entre 4 y 11 años que estén mostrando señales de malestar emocional, dificultades de conducta, problemas de adaptación escolar o social, miedos intensos, o que hayan vivido situaciones difíciles como un duelo, una separación familiar o una experiencia traumática. También para familias que tienen dudas sobre si lo que observan en su hijo requiere atención profesional.
Como padre o madre, ver sufrir a tu hijo sin saber cómo ayudarle es una de las experiencias más difíciles. Pedir ayuda profesional no significa que hayas fallado: significa que estás haciendo todo lo posible por él. En la terapia infantil, los padres son parte fundamental del proceso. Trabajamos juntos para que los cambios que el niño logra en sesión encuentren también un suelo fértil en casa. Porque un niño que se siente bien consigo mismo es un niño que puede crecer con libertad.
Intervención temprana que reduce el impacto emocional a largo plazo
Enfoque adaptado al lenguaje y momento evolutivo de cada niño
Sesiones dinámicas y participativas, diseñadas para funcionar online
Los padres forman parte activa del proceso terapéutico
Aborda miedos, ansiedad, conducta, duelo, trauma y adaptación escolar
Más de 14 años de experiencia clínica con población infantil
Trabajo con niños a partir de los 4 años. A esa edad ya es posible establecer un vínculo terapéutico y trabajar a través del juego y recursos visuales adaptados. Las sesiones se diseñan de forma diferente según la edad: no es lo mismo trabajar con un niño de 5 años que con uno de 10, y cada enfoque se adapta a su momento evolutivo.
Algunas señales que pueden indicar que tu hijo se beneficiaría de apoyo profesional son: cambios bruscos de comportamiento, miedos intensos o persistentes, dificultades para dormir, regresiones en habilidades ya adquiridas, problemas frecuentes en el colegio o con otros niños, tristeza prolongada o irritabilidad constante. Si tienes dudas, una primera consulta de orientación puede ayudarte a valorarlo sin compromiso.
Depende de la edad del niño y del momento del proceso. Con los más pequeños, la participación de los padres en algunas sesiones es habitual y necesaria. Con niños más mayores, las sesiones suelen ser individuales, pero siempre mantengo sesiones periódicas de orientación con los padres para que el acompañamiento en casa vaya en la misma dirección que el trabajo terapéutico.
Es una pregunta muy lógica. La terapia infantil online se adapta completamente al formato digital: utilizamos juegos, cuentos, dibujos, recursos visuales y actividades interactivas diseñados para funcionar por videollamada. Los niños, en general, se adaptan con mucha facilidad a la pantalla, y estar en su propio entorno suele hacerles sentir más seguros y tranquilos.
Los motivos de consulta más frecuentes son miedos y fobias, ansiedad, dificultades de conducta, problemas de adaptación escolar, acoso escolar, duelo por pérdida de un ser querido o por separación de los padres, y secuelas de experiencias traumáticas. También trabajo con niños que tienen dificultades en sus relaciones sociales o que muestran baja tolerancia a la frustración.
Las sesiones infantiles tienen una duración de 45 minutos, algo más cortas que las de adultos para adaptarse a la capacidad de atención y concentración de los niños. La frecuencia habitual es semanal, especialmente al inicio del proceso, y se va ajustando según la evolución de cada caso.
El precio por sesión es de 65 €. Las sesiones se realizan por videollamada y tienen una duración de 55 minutos. En el caso de los niños más pequeños, las sesiones incluyen una participación activa de los padres para garantizar un acompañamiento completo.