01 Abr
Ya sabéis que soy una enamorada de los juegos de mesa y los utilizo mucho en consulta para el trabajo con niños y adolescentes. Uno de los juegos que más utilizo cuando tengo algún caso de TDAH es el ajedrez.
Existen varios proyectos que han obtenido buenos resultados usando el ajedrez como complemento al tratamiento habitual en muchos casos de TDAH, y os puedo decir por mi experiencia que ¡así es! El ajedrez es un juego con una serie de normas en las que tienes que aprender las características de cada pieza y saber cómo utilizarlas y combinarlas. Supone un esfuerzo mental muy grande, ya que ¡es todo un desafío!
Además, es un juego clásico muy completo que puede atraer tanto a niños como a adultos. Es por esto por lo que animo a los padres a practicarlo con ellos en casa y experimentar por sí mismos sus beneficios. En esta entrada os cuento qué aspectos se pueden trabajar y qué es capaz de mejorar el ajedrez en niños y adolescentes con TDAH.
Se ha observado que la corteza prefrontal, vinculada con las funciones ejecutivas, tarda más en madurar en los niños con TDAH. Hay un gran número de funciones ejecutivas, pero las que se trabajan más con el ajedrez son:
Los niños con TDAH generalmente tienden a tomar decisiones sin reflexionar, lo que hace que en la mayoría de las ocasiones dichas decisiones no sean las más acertadas.
Mejorar las funciones ejecutivas descritas anteriormente les permitirá pararse y reflexionar para poder tomar decisiones de forma más adecuada, tanto dentro del tablero como fuera de él.
Los errores siempre hay que verlos como oportunidades de aprendizaje, pero para llegar a ellos hay que pasar por la frustración que nos provoca el cometerlos.
La frustración suele ir acompañada de sentimientos como rabia o tristeza, y los niños con TDAH suelen tener dificultades para identificar y regular las emociones. Jugando al ajedrez podremos enseñarles a autorregularse emocionalmente para que toleren mejor la frustración cuando pierden o cuando una jugada no sale como esperaban, y para que mantengan la motivación de seguir mejorando.
Es muy frecuente que los niños con TDAH presenten dificultades en la interacción social debido a la sintomatología del trastorno: dificultades en el control emocional y de impulsos, inatención… Estas dificultades les hacen sufrir y afectan mucho a su autoestima.
El ajedrez implica la participación de solo dos personas, lo que permite una interacción bidireccional en la que pueden aprender nuevas habilidades para mejorar sus relaciones sociales. Puede resultar muy beneficioso practicar esas habilidades en esta interacción uno a uno, que les resultará más sencilla, antes de implementarlas en situaciones con grupos más grandes.
Las dificultades habituales del TDAH influyen directamente en la autoestima: sentir que no pueden mantener las amistades, intentar controlar la conducta y no poder hacerlo, esforzarse por conseguir muchas cosas y no lograrlo…
Que aprendan a jugar a un juego tan complejo, con todo lo que supone a nivel de esfuerzo mental y atencional, que vayan consiguiendo superarse a sí mismos con nuevos retos y jugadas y que desarrollen habilidades sociales en el proceso, hace que mejore su autoestima y que se sientan mucho mejor consigo mismos.
Además, cuanto más consigan superarse y sentir que son capaces de mejorar, más motivados van a estar para aplicarlo en otros aspectos de su vida diaria.
Como veis, son muchos los beneficios del uso del ajedrez con niños con TDAH —siempre como complemento al tratamiento habitual de cada caso— pero también lo son para cualquier niño sin esta problemática. Os animo a que enseñéis a jugar a vuestros hijos, sobrinos, nietos… ¡os divertiréis y les enseñaréis mucho!