02 Abr
Los cuentos son un recurso que utilizo constantemente en consulta para trabajar las diferentes problemáticas por las que acuden los niños y niñas. Para mí son una herramienta perfecta, ya que me permiten abordar diferentes aspectos de forma lúdica y a ellos les encanta.
Es por esto por lo que me parece muy importante hablaros sobre algunos de los beneficios más importantes de los cuentos infantiles. Leer cuentos en casa puede ayudaros y ayudarles a trabajar, desarrollar, potenciar y mejorar muchos aspectos fundamentales para su desarrollo emocional, social y cognitivo.
Leer cuentos con nuestros peques nos va a permitir compartir momentos muy especiales con ellos, en los que podremos acompañarles a descubrir nuevas historias y aprendizajes. En ese espacio podremos compartir vivencias y experiencias, hablar de cosas que nos hayan pasado en el día a día o en el pasado, e incluso proyectos a futuro que nos gustaría realizar.
Además, leer es una actividad relajada que puede ayudar a favorecer momentos de calma que podamos disfrutar con ellos al cien por cien. ¡Seguro que crearéis recuerdos muy valiosos que todos recordaréis en el futuro!
Si conseguís instaurar en vuestra rutina diaria la lectura de cuentos, estaréis favoreciendo que ellos lo establezcan como un hábito, sobre todo si empezáis desde que son muy pequeños. Muchos padres me comentan que les resulta complicado que sus hijos lean de forma habitual. Algo que puede ayudar mucho es habituarles desde pronto a dedicar un tiempo determinado al día, a ser posible siempre el mismo —por ejemplo, antes de dormir—, para leer cuentos que ellos mismos elijan.
De esta forma, les enseñamos a ser constantes y les damos una rutina muy valiosa y beneficiosa para su desarrollo. Si además nos ven a nosotros leer habitualmente, es más fácil que lo vean como algo natural. ¡Nosotros somos su mayor y mejor modelo a seguir!
Para entender lo potente que resulta este punto, me gustaría hablaros de algo que se llama periodos sensibles (María Montessori). Se trata de unas "ventanas de oportunidad" para aprender algo específico. En estos periodos, ciertos grupos de neuronas están más activos que otros y el niño tiene una predisposición innata para aprender una habilidad concreta. Si conocemos cuáles son, podremos aprovecharlos para potenciar más su desarrollo.
En lo que respecta al lenguaje, su periodo sensible abarca desde el nacimiento hasta los 6 años aproximadamente, y dentro de él encontramos tres fases: lenguaje hablado, lenguaje escrito y lectura. Los cuentos nos permiten que los niños desarrollen y potencien cada una de estas fases: entenderán el lenguaje, aprenderán vocabulario, formación de frases y formas de comunicación muy importantes para su desarrollo, y aprenderán a reconocer letras, palabras y a leer.
Lo mejor de todo es que este aprendizaje, a través de los cuentos, se puede hacer de una forma muy divertida, con historias que les interesan y les motivan. Para ello es especialmente importante que los adultos les acompañemos en este proceso, ya que la comunicación e interacción que tengan con nosotros les ayudará también en sus relaciones sociales.
En un cuento todo es posible. Leer historias permite a los niños descubrir diferentes mundos, personas y maneras de vivir. Estos nuevos descubrimientos consiguen que, posteriormente, aprendan a crearlos ellos mismos: a partir de historias conocidas, pueden construir las suyas propias, potenciando su creatividad.
Cuando leen pueden ir imaginándose las historias a través de las ilustraciones para, más adelante, evocarlas únicamente a través de su imaginación, sin necesidad de recurrir a las imágenes.
A través de las historias de los cuentos, los niños se acercan a otros mundos, personas, maneras de vivir y también… de sentir. Existen muchos cuentos orientados específicamente a trabajar las emociones, pero incluso en aquellos cuyo objetivo principal no sea ese, los personajes pueden ayudarles a identificarlas.
A su vez, las vivencias que experimentan esos personajes y cómo se enfrentan a ellas pueden ser un aprendizaje muy valioso para la expresión emocional. Tanto la identificación como la expresión de las emociones son aspectos cruciales para el desarrollo de la empatía: a través de los cuentos, los niños pueden aprender a ponerse en el lugar del otro y comprender qué sienten y qué necesitan según las circunstancias.
Por último, y no por ello menos importante, los cuentos también nos permiten transmitir valores como la amistad, la lealtad, el respeto, la igualdad, la diversidad o la solidaridad. Al estar orientados a edades concretas, podemos hacerlo de una forma adecuada para que todos los niños puedan entenderlos, independientemente de cuántos años tengan.
Como habéis podido ver, los cuentos son una herramienta con un enorme potencial para favorecer y reforzar el desarrollo de los niños de maneras muy diversas y completamente lúdicas. Aquí solo os he hablado de algunos de los beneficios más importantes, pero os puedo asegurar que hay muchos más. Quizás podáis aprovechar las próximas fechas especiales para incluir un cuento entre los regalos que hagáis: será un acierto seguro.