15 May
Personalmente me gusta que a la primera sesión con las familias acudan únicamente las madres y los padres. Esto nos permite hablar y explorar con mucha tranquilidad el motivo de consulta, que tengan una primera toma de contacto conmigo, me conozcan y puedan resolver las primeras dudas.
Una de las preguntas que surge siempre en esa primera sesión es cómo decir a sus hijos e hijas que van a venir al psicólogo. Afortunadamente, cada vez se ha ido normalizando más recurrir a los psicólogos cuando es necesario. Sin embargo, todavía en algunas ocasiones sigue sin estar del todo bien visto, genera desconfianza y existe cierto estigma.
Esto lleva a los padres y madres a cuestionarse la manera de explicar a los niños quiénes somos, por qué van a venir a vernos y qué van a hacer. La mejor manera es siempre hacerlo con la mayor naturalidad y normalidad posible, porque acudir a un psicólogo cuando tienes un problema emocional es tan necesario como ir al médico cuando tienes un dolor físico. Para ayudaros con todo esto, os cuento los puntos más importantes que podéis trabajar con ellos y cómo hacerlo.
Un psicólogo es una persona que puede ayudarles cuando se sienten mal, cuando tienen algún problema o dificultad, cuando no pueden controlar sus enfados o no saben cómo relacionarse con los demás. Además, un psicólogo también ayuda a las mamás y a los papás a controlar sus propios enfados, a no gritar, a entender mejor a sus hijos e hijas y a sentirse mejor cuando ellos también lo necesitan.
Es muy importante explicarles que no solo van a ir ellos o ellas, sino que sus padres también acudirán porque también necesitan ayuda. Es un trabajo conjunto para que toda la familia pueda mejorar y estar bien. Esto les ayudará a entender que no son la causa de los problemas de la familia ni el foco de ellos.
La consulta de un psicólogo infantil es un lugar bonito y acogedor donde van a encontrar muchos juegos, juguetes y cuentos diferentes, pinturas de colores y muchos materiales que irán utilizando a lo largo de las sesiones.
En las sesiones van a jugar, dibujar, hablar… Siempre están adaptadas a cada niño o niña en particular, ya que el psicólogo, una vez que les conoce, crea y desarrolla actividades centradas en los gustos e inquietudes de cada uno. De esta forma les ayuda con sus dificultades de una manera muy lúdica y entretenida, y se sentirán realmente escuchados, atendidos y acogidos.
Las niñas y los niños acuden al psicólogo porque necesitan que les ayuden con sus emociones, con algún problema en el colegio o alguna dificultad en casa. En este sentido, podéis darles ejemplos concretos de su situación: "podrá ayudarte a controlarte cuando te pones muy nervioso y lo pasas mal", "puede enseñarte cómo hablar con tus amigos y así no tener peleas", "puede ayudarte a saber qué hacer cuando tienes miedo"…
Recordad también la importancia de darles ejemplos sobre por qué vais a ir vosotros: "a nosotros nos ayudará a controlarnos y no gritar tanto", "nos enseñará cómo podemos ayudarte cuando tienes miedo", "nos ayudará a elegir bien nuestras rutinas"…
Al principio irán una vez a la semana. Poco a poco se irán sintiendo mejor y acudirán con menos frecuencia. Llegará un momento en el que se sentirán bien, será una muy buena señal y dejarán de venir a las sesiones. Dar un número concreto de sesiones no es posible, ya que cada niño y cada familia son diferentes y tendrán distintas necesidades y ritmos de evolución. Es importante ser pacientes y respetar el proceso de cada uno.
Puede resultar muy útil aportarles algún detalle sobre el psicólogo que van a ver: cómo es, cómo es la consulta… Esto les permitirá hacerse una idea de con quién van a encontrarse y puede darles un poco más de seguridad antes de la primera sesión.
Por último, os recomiendo dos herramientas que pueden ayudaros a explicárselo de una forma muy clara y sencilla: