Juego simbólico

02 Abr

Juego simbólico

El juego es una necesidad básica para todos los niños y niñas, siendo esencial para su desarrollo. A través del juego, descubren el mundo, aprenden a relacionarse y expresarse, estimulan su imaginación y creatividad, y desarrollan sus habilidades motoras, cognitivas, sociales y emocionales.

Como podéis ver, para las niñas y niños, jugar es SER. Existen muchos tipos de juego, pero en esta entrada os voy a hablar de uno de los más importantes: el juego simbólico o el juego del "como si…", en el que transforman la realidad en una situación ficticia o imaginada y son capaces de representar diferentes roles y situaciones. Están usando el juego simbólico, por ejemplo, cuando juegan a ser piratas usando un cartón como barco, a ser médicos con los muñecos o a ser superhéroes usando una sábana como capa.

Características del juego simbólico

  • Suele aparecer entre los 2 y los 3 años, según Piaget, cuando se desarrolla y evoluciona la función simbólica. En esta etapa ya pueden distanciarse de la realidad para crear una situación ficticia.
  • Realizan actividades simuladas e imaginadas.
  • Representan situaciones cotidianas o extraordinarias que necesitan aprender o que llaman su atención.
  • En el juego pueden reproducir e interpretar actitudes, comportamientos y modelos que han observado en su entorno, lo que les permite asimilar y comprender la realidad.
  • Aprenden a expresar sus sentimientos, siendo el juego un canal muy importante a través del cual podemos conocer su mundo interior.
  • Van representando diferentes roles sin tener en cuenta las consecuencias: pueden fallar sin miedo. Así prueban distintas formas de recrear el mundo para terminar otorgándole un significado personal.
  • El simbolismo va cambiando a lo largo del desarrollo. Hay niños que en una etapa querrán jugar más solos y en otra tendrán la necesidad de compartir el juego.
  • El objetivo del juego no suele estar vinculado al resultado, sino a la actividad lúdica en sí misma.

Evolución del juego simbólico

Entre 1 y 3 años, comienzan a utilizar los esquemas simbólicos, que consisten en realizar acciones que han ritualizado —como puede ser dormir— fuera de su contexto habitual y usando objetos cada vez más alejados de la conducta adaptativa. Por ejemplo, hacer como si estuviesen durmiendo usando una camiseta como almohada. A partir de estos esquemas surge el símbolo lúdico, con el que son capaces de prescindir de los objetos y simbolizar solo con las acciones: simular que duermen sin ningún objeto, únicamente con el cuerpo. Posteriormente, podrán proyectar estos esquemas sobre otros objetos, como hacer que duerme un muñeco.

Entre los 3 y los 4 años, empezarán a formar combinaciones simbólicas más complejas y diversas, que darán lugar a representaciones de la vida cotidiana más elaboradas: imitaciones de gestos, lenguaje y actitudes, usando objetos cada vez más alejados del original —por ejemplo, un cartón como nave espacial—.

Entre los 4 y los 7 años aparecerán los juegos simbólicos de representación de roles, en los que el simbolismo se comparte y se busca una imitación más exacta de la realidad. Hacia los 7 años, este tipo de juego comienza a ser sustituido por el juego de reglas, ya que los niños empiezan a acercarse más a lo real.

Importancia para el desarrollo infantil

  • Favorece el desarrollo intelectual.
  • Ayuda a comprender el significado de lo real practicando sus ideas de forma ficticia, lo que permite asimilar y entender el entorno.
  • Potencia la curiosidad, la imaginación y la creatividad.
  • Desarrolla el pensamiento abstracto, siendo capaces de crear situaciones imaginadas.
  • Beneficia la evolución del lenguaje y la ampliación de la competencia lingüística.
  • Facilita el aprendizaje de nuevas conductas.
  • Promueve el desarrollo de la empatía: al representar a otra persona, les permite situarse en un punto de vista diferente al suyo.
  • Fomenta la capacidad para tomar decisiones y autorregularse sin necesidad de que el adulto les indique lo que deben o no deben hacer.
  • Permite la expresión de las emociones.
  • Desarrolla las habilidades sociales y de relación.

El papel del adulto en el juego simbólico

No quería perder la ocasión para daros algunas claves sobre cuál puede ser vuestro papel en el juego simbólico de los niños y niñas. Lo primero y más esencial es permitirles jugar de forma libre, sin dirigirles ni criticarles, interviniendo solo si os lo piden. Os invito a que disfrutéis simplemente viéndoles jugar: este tipo de juego nos muestra su mundo interior y es una forma excelente de conocerles un poco más.

En caso de que os inviten a participar… ¡dejaros llevar! Es una manera perfecta de conectar con ellos y disfrutar de un momento especial en familia. Eso sí, evitad la tentación de dirigir el juego. Sí podéis, en cambio, fomentar sus asociaciones de ideas, proponerles nuevos personajes o contextos de forma respetuosa, y estimular su creatividad y fantasía. Lo más importante es que disfrutéis juntos.

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