02 Abr
El juego es una necesidad básica para todos los niños y niñas, siendo esencial para su desarrollo. A través del juego, descubren el mundo, aprenden a relacionarse y expresarse, estimulan su imaginación y creatividad, y desarrollan sus habilidades motoras, cognitivas, sociales y emocionales.
Como podéis ver, para las niñas y niños, jugar es SER. Existen muchos tipos de juego, pero en esta entrada os voy a hablar de uno de los más importantes: el juego simbólico o el juego del "como si…", en el que transforman la realidad en una situación ficticia o imaginada y son capaces de representar diferentes roles y situaciones. Están usando el juego simbólico, por ejemplo, cuando juegan a ser piratas usando un cartón como barco, a ser médicos con los muñecos o a ser superhéroes usando una sábana como capa.
Entre 1 y 3 años, comienzan a utilizar los esquemas simbólicos, que consisten en realizar acciones que han ritualizado —como puede ser dormir— fuera de su contexto habitual y usando objetos cada vez más alejados de la conducta adaptativa. Por ejemplo, hacer como si estuviesen durmiendo usando una camiseta como almohada. A partir de estos esquemas surge el símbolo lúdico, con el que son capaces de prescindir de los objetos y simbolizar solo con las acciones: simular que duermen sin ningún objeto, únicamente con el cuerpo. Posteriormente, podrán proyectar estos esquemas sobre otros objetos, como hacer que duerme un muñeco.
Entre los 3 y los 4 años, empezarán a formar combinaciones simbólicas más complejas y diversas, que darán lugar a representaciones de la vida cotidiana más elaboradas: imitaciones de gestos, lenguaje y actitudes, usando objetos cada vez más alejados del original —por ejemplo, un cartón como nave espacial—.
Entre los 4 y los 7 años aparecerán los juegos simbólicos de representación de roles, en los que el simbolismo se comparte y se busca una imitación más exacta de la realidad. Hacia los 7 años, este tipo de juego comienza a ser sustituido por el juego de reglas, ya que los niños empiezan a acercarse más a lo real.
No quería perder la ocasión para daros algunas claves sobre cuál puede ser vuestro papel en el juego simbólico de los niños y niñas. Lo primero y más esencial es permitirles jugar de forma libre, sin dirigirles ni criticarles, interviniendo solo si os lo piden. Os invito a que disfrutéis simplemente viéndoles jugar: este tipo de juego nos muestra su mundo interior y es una forma excelente de conocerles un poco más.
En caso de que os inviten a participar… ¡dejaros llevar! Es una manera perfecta de conectar con ellos y disfrutar de un momento especial en familia. Eso sí, evitad la tentación de dirigir el juego. Sí podéis, en cambio, fomentar sus asociaciones de ideas, proponerles nuevos personajes o contextos de forma respetuosa, y estimular su creatividad y fantasía. Lo más importante es que disfrutéis juntos.